El mundo está cambiando a gran velocidad debido, entre otras causas, a la tecnología, la geopolítica y el envejecimiento de la población. Este análisis reflexiona sobre el modelo de sociedad que deseamos construir y en consecuencia como debemos actuar para evitar lo que algunos afirman será un colapso.
1) La pirámide
poblacional
El mundo, avanza hacia una sociedad más longeva, con menos nacimientos y una pirámide poblacional que
se vuelve cada vez más estrecha en su base lo que indica que las defunciones están
superando a los nacimientos.
En este contexto, la inmigración es determinante para iniciar una fase de recuperación sostenida por lo que veremos un par de ejemplos.
En España, entre 2000 y 2010, la inmigración permitió mantener el crecimiento y
rejuvenecer la pirámide poblacional así
como frenar la disminución de la población activa. La tasa de
fecundidad, situada en torno a 1,1 hijos por mujer, es insuficiente para
asegurar el relevo generacional, y la
esperanza de vida superando los 84 años, son realidades indiscutibles.
A su vez ,
Uruguay en la última década, consolidó su transición hacia un país de inmigración neta, revirtiendo
décadas de saldo negativo. Si bien históricamente fue un país expulsor, entre
2015 y 2026 experimentó una oleada sin precedentes de ingresos, principalmente
de ciudadanos latinoamericanos, la cual equilibró una demografía nacional
fuertemente envejecida. La tasa de fecundidad en Uruguay se sitúa en
aproximadamente 1,23 hijos por mujer, una de las cifras más bajas de América
Latina. manteniéndose muy por debajo del umbral de reemplazo generacional
necesario de 2,1 hijos por mujer para mantener estable la población sin
recurrir a la inmigración. Mientras la esperanza de vida al nacer en Uruguay
ronda los 78 años en promedio variando de manera importante según
el sexo, situándose en 74 años para los hombres y 82 años para las mujeres
Esta combinación de menos
nacimientos y vidas más largas vigente en casi todo el planeta, altera la composición por edades y aumenta la
presión sobre las pensiones, la sanidad y los cuidados de larga duración y el mercado laboral.
2.La incidencia
cultural
Además del factor
demográfico, la inmigración transforma la vida colectiva aportando costumbres, idiomas, y formas de entender el mundo que enriquecen
la convivencia, refuerza el dinamismo social, impulsa cambios generacionales y
amplía la diversidad y la capacidad de adaptación del conjunto de la sociedad.
En resumen provoca transformaciones sociales, económicas y
territoriales de significación con
efectos sobre la estructura poblacional,
el crecimiento económico, el mercado laboral, y la sostenibilidad del sistema de pensiones.
3. Consecuencias de una baja inmigración.
Si nos enfrentáramos a un
escenario de baja migración, los países, tanto Uruguay como España por ejemplo , se irán
encogiendo sin darse cuenta. Nadie podrá evitar que haya menos nacimientos, ni
que aumente la expectativa de vida, ni que la oferta laboral disminuya sin
paliativos.
Pero Uruguay y España no están solas en estas realidades, otras economías avanzadas, como Japón, Corea del Sur o Italia, se enfrentan desde hace años a un envejecimiento acelerado y a tasas de fecundidad muy por debajo del nivel necesario para el relevo generacional. Según datos del Banco Mundial La tasa de fecundidad mundial se sitúa actualmente en un promedio de 2,2 nacimientos por mujer. Esta cifra se ha reducido a más de la mitad en las últimas siete décadas (era de unos 5 hijos en 1950) y se acerca peligrosamente a la tasa de reemplazo generacional, que exige un mínimo de 2,1 hijos por mujer para evitar el decrecimiento poblacional. Ante esta realidad, debe señalarse que las tasas más altas se concentran en el África subsahariana , con medias superiores a 5,9 hijos por mujer, siendo las más bajas aquellas registradas en el este de Asia, el sur de Europa y algunos países de América Latina.
Por lo expuesto la llegada de nueva población no solo
compensaría la caída de la natalidad, sino que ampliaría la población en edad
activa, aportando diversidad, nuevos vínculos y formas de participación social,
además de impulsar el crecimiento y la prosperidad económica. Claro que estos
beneficios implican un gran reto como lo es el
de integrar a quienes llegan, garantizar el acceso
equitativo a vivienda, educación y empleo, y fortalecer la cohesión
social.
4. Consecuencias
La inmigración es además de una variable demográfica, uno de los factores que determinará qué tipo de país seremos en en
los próximos años: más dinámico o más estancado, más equilibrado o más
concentrado, más inclusivo o más desigual.
Así,
las tendencias internas apuntan a que, sin estos flujos, nuestros países
tenderían a reducir su población y a acentuar su
envejecimiento con todas las consecuencias derivadas
España
Si España, mantiene unos flujos migratorios similares a los actuales, la población total podría situarse en torno a los 53 millones de personas en 2072. INEbase / Demografía y población /Cifras de población y Censos demográficos /Proyecciones de población / Últimos datos
Pero si esos flujos se reducen, no solo crecería menos: sería un país más pequeño, con alrededor de 40 millones de
habitantes; es decir, podría perder más del 25% de su población.
La brecha es aún más relevante
cuando miramos a la población en edad de trabajar. Si se mantienen las
tendencias actuales, España contaría con cerca de 33 millones de personas entre
16 y 64 años; mientras que en un
escenario de baja inmigración, ese número caería hasta unos 24 millones. Es
decir, 9 millones de trabajadores y trabajadoras menos para sostener la
actividad económica, la innovación y el bienestar del país. En ambos
escenarios, la población mayor de 65 años seguirá aumentando, lo que confirma
que el envejecimiento es un rasgo estructural de nuestra demografía y no una
anomalía pasajera.
Uruguay
Uruguay también registra
guarismos preocupantes, y de las 3.400.000 personas que habitan en el año 2024 se estima por parte del Instituto de
Estadística que llegamos a 3.000.000 en el 2070 mientras que los 553 mil censados como mayores de 65 años en el 2024, pasan a 990mil
para el año 2070
B.1.1
Uruguay (100ymas)2024-2070.xlsx
El país presenta una
tasa de natalidad en mínimos históricos, proyectándose para el año 2070 una relación de cerca de tres
adultos mayores por cada niño., lo que como se comprenderá afectará drásticamente la proporción de personas en
edad de trabajar.
La edad media de la sociedad
subirá de los 39 a casi 50 años, presionando a la baja la Población
Económicamente Activa (PEA).
Por otra parte los análisis a
corto plazo del CINVE y de la CEPAL reflejan que el PIB uruguayo tendrá un
crecimiento contenido
(en torno al 1,6%), lo que limitará la expansión rápida de nuevos puestos de
trabajo.
En consecuencia La evolución de la inmigración en Uruguay se
consolidará como el principal motor de alivio demográfico ante la caída de la
natalidad, manteniendo un saldo migratorio internacional positivo, aunque
insuficiente para frenar el decrecimiento poblacional general.
A ello contribuirá una mayor presión de solicitudes de
refugio y asilo ya que de acuerdo con reportes de la Agencia de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR), el volumen de personas forzadas a huir de
sus países que eligen tanto a España como Uruguay se ha incrementado significativamente,
acumulando decenas de miles de solicitudes de refugio bajo análisis, lo que ha
determinado Iniciativas de regularización promoviendo en el parlamento
normativas como la "residencia por arraigo" para agilizar la
inserción en la economía formal.
Frente a esta realidad, contundente y clara, en la próxima entrega se analizarán los · bulos que
se intentan difundir para restringir la
necesidad de recibir nuevos habitantes que mitiguen el envejecimiento demográfico.
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